martes, 17 de enero de 2017

Enero-Febrero 2017

MirArte Actual

Miradas…perciben mundos, que traducen etapas de la obra.

Inauguración el Sábado18 de febrero de 2017

 

Veintidós participantes dentro de la primera muestra del año 2017 de la Asociación Venezolana de Artistas Plásticos, en su sede de Caracas, develan propuestas que denotan las inquietudes y búsquedas dentro del arte venezolano. Es una muestra de opciones diversas ante la imagen que ofrece amplitud de posibilidades. La fotografía toma el protagonismo desde el autorretrato y retrato, el simbolismo, lo urbano, lo arquitectónico, lo geométrico, reiteraciones modulares y dibujo en el espacio. Gráfica y dibujo también están presentes desde lo artesanal hasta lo digital.

La curaduría está a cargo de la Licenciada Gladys Calzadilla y la museografía Tomás Albornoz.

Fotografía Alexis Pérez-Luna
Fotografía Alexis Pérez-Luna

"Es un homenaje al maestro Alexis Pérez Luna. Maestro de generaciones en la fotografía. Para Alexis Pérez Luna, la vida es un viaje en el que hay momentos que se transforman en imágenes que detienen el tiempo. Es fotografía de calle, de pueblo, de gente.

Dedicado a capturar instantes que reflejan la visión de quien se ubica detrás del lente con gran trayectoria y cultura visual.

Opina que la buena fotografía procura mover afectos y sentimientos, siempre está impregnada de la visión del autor, sin importar el espacio geográfico donde se encuentre.

Su obra tiene entidad, denota horas de práctica y de reflexión. Maneja el color con maestría capturando imágenes que son artísticas.


En esta muestra su recorrido por la India con imágenes donde color protagoniza y la composición muestra maestría, exhibe un espacio urbano acercándo al espectador a su mirada, llevándolo de la mano a conocer sus calles, mercados, edificaciones y su gente.

Gladys Calzadilla


En su propuesta documental-autoral se percibe una constante preocupación por rescatar nuestra historia cultural.

Registra con tenacidad la memoria del país y de otros territorios en fotografías contundentes de rostros, gestos, atmósferas, pueblos, edificaciones, costumbres y paisajes.

Imágenes que luego nos presenta con toda su carga emotiva y poética, metáforas que logran resonancia en nuestra interioridad, despertando un mundo que muchas veces se esconde en un rincón de nuestro ser. Sus paisajes de ausencia expresan sus propios demonios lanzados fuera con el poder de conjura de su cámara y convocan nuestras propias soledades y fantasmas. Con su obra logra un dialogo directo y sincero con el espectador.


Marisela Fuentes

En esta exposición colectiva participan: Alexis Pérez Luna, Carmela Fenice, Gisela Romero, El Gaba y Hayfer Brea, Donaldo Barros, Patricia Benfele, Valeria Delgado, Israel Blanco, Alicia De Font, Graciela Zarikian, Thais Bertran, Joaquin Casas, CasSú , Marianela Pérez, Vanessa Balleza, Yadersy Wetter , Karla Zara, Angie Castillo, Illis Ruiz Cano, Miryam Sosa, Tulio Peraza, Gladys Calzadilla.

Inauguración el Sábado18 de febrero a las 2 pm en la sede Avap Caracas Calle Armando Reverón Quinta AVAP La Florida.

La muestra podrá ser visitada hasta el 18 de marzo de 2017

Entrada Libre.

Colectiva Diacrónicos Coincidentes 

en Espacios Calle Mohedano, El Rosal, Chacao.

Inaugura el sábado 28 de enero de 2017 

Hora 11 am.

 

Participan en la muestra Rafael Arteaga, Fernándo Wamprechts, Miguel Von Dangel, Isabel Cisneros, Nadia Benatar, Víctor Julio González, Lihie Talmor, Consuelo Mendez, Luis Noguera.

El misterio de la creación se elabora con paciencia y lentitud. También sucede con el abandono. Ambos exigen una espera. Como en los fogones de la cocina. Magia de la transformación y de las mutaciones. El paso de un estadio a otro, de los accidentes, inclusive los que van emergiendo en el camino, son tan importantes como aquello que se recoge. Lo que se concluye y finaliza. Lo que termina siendo. Para ser leído, observado e interpretado.

Y es que para el creador ese arcano debe ser llevado con conciencia. De ahí que el misterio siempre alumbra, relumbra y acompaña. Incluso en las situaciones más adversas. Para el poeta Armando Rojas Guardia, el misterio es el espacio donde el sentido sobreabunda. También por eso, a veces “enceguece, por su propia plenitud” (1). Dualidad en una misma circunstancia. Por ello el arte tiende puentes y religa, sea en las condiciones que sea; de modo que se convierte en la voz soterrada y escondida que va conduciendo a los seres humanos y a las culturas.


En Diacrónicos coincidentes, un conjunto de artistas venezolanos de disímiles trayectorias y generaciones se agrupan en la galería Espacios con certeras correspondencias. El paisaje y sus tesituras, el cuerpo humano en tanto integrante del gran entramado de la naturaleza, la tierra, el saber orgánico, lo femenino; pero sobre todo la interdisciplinariedad los hace coincidentes en estas prácticas artísticas donde el misterio del silencio, el cobijo y la expansión, la dualidad de lo bello junto con lo terrible se amalgaman. Además del diálogo que se genera entre el espectador y las obras.  Con voces y abordajes, en muchos casos yuxtapuestos, pero con sus propias visiones, el recorrido de la muestra se inicia con el pintor Rafael Arteaga. Su ejercicio de reapropiación icónica de la historia del arte venezolano y marcas de productos industriales es constante. Destaca, en el trabajo que se presenta los planos de colores y personajes de las tiras cómicas al fondo sobre un retrato, en primer plano, de Cristóbal Rojas, dejando entrever  una especial carga de crítica y tremendismo.

En el caso de Fernando Wamprechts, pintor valenciano de dilatada trayectoria prevalece el uso de materiales diversos. Recurre al collage, pero sobretodo, al mundo de su intimidad. A la memoria de personajes de otros tiempos. Igualmente, a una caligrafía o grafía pictórica, donde imagen y palabra trasiegan y conviven. Telas desnudas, fondeadas de blanco, donde sobresale la escritura repetida “ad infinitum”. Palabras que se reproducen una y otra vez obcecadamente. “Caligrafías de la desesperación”. El dibujo se asoma siempre. Lo mismo la mancha de color. Las otras piezas, tallas de santos que el artista echa mano y replantea, interviniéndolas y haciendo de ellas esculturas que hablan de su pasión y tradición como coleccionista y recolector de objetos culturales.  

Explosión de color destaca en la obra de Miguel von Dangel. Sus reflexiones y/o ejercicios pictóricos emergen, la gran mayoría de las veces, desde lo religioso, en especial, desde la ética protestante aclimatada al Nuevo Mundo. Exégesis en la que el artista se desborda en sus formas. Dibujos musicales sobre papel pentagramado, la gestualidad y el uso de materiales que brillan y encandilan, se acentúan en el detalle cuando usa la tinta china y de ella irrumpen formas zoomorfas similares a sus series de escorpiones venezolanos de la década de los ochenta del siglo pasado. El color, la gestualidad, pero sobre todo la naturaleza resalta en la obra de este artista. Especial atención merece la serigrafía “Heliconia”, con hojillado de oro. La pieza, cual retrato, es sencillamente una mancha de color, donde el artista lleva a cabo una relectura de la “anatomía” de esa apreciada flor tropical.

Isabel Cisneros viene de la cerámica, de sus vinculaciones directas con la palabra, y en los últimos años ha alcanzado una madurez, a partir del uso de materiales diversos y antagónicos. El telar, los tejidos, la reutilización de materiales, producto de la escasez imperante, la han llevado a aprovechar al máximo la urdimbre y la trama implícita que contienen las telas metálicas, cierres y cintas de colores, logrando unas composiciones y ensamblajes delicados, plenos de un gran lirismo y armonía.  Tramas que se tejen en composiciones. En algunos casos, en forma cóncava donde la gran mayoría de las veces, la transparencia de la sencillez de un tapiz y las superposiciones de planos, la convierten en una suerte de gran tejedora.

Nadia Benatar ha trabajado con la pintura y con lo objetual. Sin embargo, ha desarrollado una serie de piezas, plenas de transparencias aéreas. Dibujos elaborados sobre un soporte poco convencional, el acrílico. Líneas trazadas desde cables metálicos y nylon. Objetos desechados, “detritus” convertidos en obras de artes. Composiciones suspendidas que hablan de la inmaterialidad y sus variaciones.

Víctor Julio González ha articulado su propia poética, donde la naturaleza y el hombre conviven. Una piel de la geografía que va desde los tonos terrosos, en un universo integrado por seres fabulosos y fabulados, en muchas oportunidades ha sentido la urgencia de recurrir a su propia referencialidad: el cuerpo humano, la niñez y la transformación que este sufre en el tiempo. En esta ocasión, dentro de una atmósfera plena y desbordada de agua o de éter. En permanente cambio. Y tal como en el río de Heráclito, González presente un mosaico donde apenas se vislumbra una parte de su obra, espléndida, curiosa y siempre fundamentada.

Lihie Talmor lleva a cuestas la obsesión por el espacio y sus retazos. Detalles que se observan a través de ventanas que se abren o se cierran; territorios, caminos que concluyen, territorios liminales y fronterizos, rastreos subterráneos de un submundo que casi nadie alcanza a identificar como lugar geográfico específico. Talmor transita por entremundos. Fronteras disolutas, barreras infranqueables que diluye su observación, espacios que se vuelven íntimos o expansivos, como es el caso de la fotografía que se exhibe. Maestra impenitente de la línea y del grabado y una infinidad de técnicas; superpone planchas donde emergen valores infinitos. El grabado “Password/contraseña_10” pertenece a la serie de igual nombre donde se evoca aquello previo que se debe transitar para poder traspasar algún límite. Es un camino a la alteridad. Que en la realidad es el territorio geográfico cultural que media entre la frontera del Líbano e Israel, espacio fronterizo, veto cultural e histórico que alude a las divisiones y fracturas producto de las confrontaciones bélicas.

Consuelo Méndez, maestra de generaciones, es una artista multidisciplinaria. Cursó estudios de Fotografía y Grabado. Sin embargo, es pintora, pero sobre todo grabadora. De modo que si algo descolla en su obra es el amalgamiento perfecto entre su ser como sujeto y lo que produce, indiferentemente del género que utilice. No se cansa de insistir que “su mirada es gráfica”. De ahí que exista otra consideración determinante a contemplar y es que su mundo, aquel desde donde se nutre, es precisamente su entorno cotidiano. El paisaje, su jardín y toda una gama de valores, detalles, colores y texturas.

Ligada al mundo del papel, del dibujo y la gráfica, Méndez lleva, desde 1976, diarios ilustrados, escritos y dibujados. Con anotaciones, transcripciones y hasta pinturas. En cuadernos hechos por ella misma, donde la palabra se vuelve dibujo y el dibujo se muta en mancha gráfica y escritura. En esta oportunidad, desde el abordaje fotográfico, contrasta desde un registro riguroso y pormenorizado de la realidad frente a la representación y/o extrañamiento que hace de ella; o sea, una relectura posible, desde la línea del dibujo y del color. Correspondencias yuxtapuestas que cohabitan como dípticos hermanados.

De la obra “in situ” de Luis Noguera, a pesar de ser una pieza que parte del corazón central de la composición del “ensamblaje”, la integran segmentos de colores, manchas, y entrelíneas que semejan una suerte de tupida vegetación; pero sobre todo líneas trazadas y vinculantes que se desbordan, que aluden a lo lúdico y a lo íntimo. El dibujo toma formas redondeadas y vinculantes. Morfologías sugerentes que no contemplan una lectura de orden narrativo y explícito.  Esta obra de Noguera, de la serie “Dibujos residuales” se destaca por la revisión de sus constantes obsesiones: la naturaleza, el agua, los cauces de los ríos, así como la geografía sugerida del cuerpo humano; en coexistencia e influencia con sus maestros y referencias culturales. De formación grabador y dibujante, Noguera ha transitado por una temática que apela a recurrentes referencias que aluden a su San Felipe natal y a la excelsa naturaleza que cohabita en esa región. El artista parece decirnos junto al poeta Eugenio Montejo que se palpa “la intermitencia de las arboladuras”.

De ahí que lo que sobrevive en la muestra, es el fragmento y el rastro, el dibujo y la superposición discursiva. El color y la memoria.

Marianella Guevara Zerlin



Convocatoria Primera Exposición AVAP de 2017

Muestra Colectiva MirArte Actual - Miradas


 

La Asociación Venezolana de Artistas Plásticos - AVAP Caracas inicia el 2017 convocando a sus agremiados y todos los que deseen pertenecer a esta prestigiosa institución para la exposición colectiva MirArte Actual, el título de la muestra es Miradas.
Las Miradas que se expresan por medio de la fotografía, el dibujo y las artes gráficas.
Este año se rinde homenaje al maestro Alexis Pérez Luna fotógrafo venezolano de gran trayectoria.
La curaduría y museografía está a cargo de la Licenciada en Artes Visuales Gladys Calzadilla.
Requisitos: Envíe una propuesta plástica en Word con la imagen de la obra debe ser de 1500 pixeles en el lado mayor, el tamaño sea de máximo 2 MB, un archivo JPG., con su ficha técnica, describa sus necesidades de montaje y resumen curricular de los últimos cinco (5) años. Al correo electrónico >
Fotografía, Dibujo y Gráfica: El formato máximo permitido es de un metro de ancho por un metro de alto por 10 cm de profundidad.
Recepción: Desde el lunes 16 de enero al viernes 10 de febrero de 2017.
Inauguración:: Sábado 18 de febrero de 2017.
Dirección: La Campiña, Calle Armando Reverón, Quinta AVAP, Teléfono: 0212-7303499
Celulares: 0426-5146237 y 0412 9856017

La Asociación Venezolana de Artistas Plásticos en Caracas, inicia sus actividades en 2017 convocando a sus agremiados, y a los que deseen ser parte de esta prestigiosa institución, a participar en la muestra colectiva MirArte Actual cuyo título es Miradas. En homenaje a la trayectoria del Maestro fotógrafo de lo cotidiano Alexis Pérez Luna.
La Curaduría estará a cargo de la Licenciada en Artes Visuales Gladys Calzadilla quien por segunda vez toma esta responsabilidad en sus manos.
Con el firme propósito de hacer visibles los talentos emergentes y darle un lugar especial a los que por su trayectoria y aptitud han hecho aportes al arte venezolano. Se abre esta oportunidad para obtener una visión de lo que el arte nacional ofrece en 2017, en Venezuela.
Se enfoca la convocatoria en ámbitos como la fotografía, dibujo y artes gráficas, disciplinas que han ganado su lugar en galerías, museos y espacios no convencionales. Esta exposición demuestra la capacidad de adaptación a las posibilidades que brinda este tiempo histórico en lo relativo a recursos y tecnología, aplicados a la percepción creativa y la exhibición de sus resultados para su confrontación con el público interesado.
El exteriorizar es una necesidad inherente al artista y lo hace a través de elementos expresivos que le permiten acercarse a lo que siente al conectarse con su entorno, desde su subjetiva visión de las cosas, desde la observación minuciosa de algún fenómeno de su interés, en acuerdos colectivos que buscan comunicar lo que sienten como generación ante lo establecido. El entorno cambia continuamente y el capturar un evento, un gesto, un fenómeno, una reacción, una mirada, un momento especial, lo prohibido, lo permitido describe una historia de vida.
Una vida que registra, analiza y traduce imágenes: Con técnicas, con o sin soporte, tangible o virtual, reflejo de una generación, un espacio dentro de la historia que se congela y puede ser observado por todos en cualquier momento.
Mirar tiene la amplitud de la observación, de la estima, la complacencia, el juicio, el sentimiento y el tomar decisiones al explorar opciones. Es por ello la necesidad explicita del registro y del conservar esos momentos que dan sentido a la vida. El mirar es un arte que se desarrolla.
La imagen que logra captar miradas y produce reacciones en el espectador es valiosa, pues se fija en su memoria y la lleva consigo como referente.
El arte es sublime conmueve al espectador, es investigación, exploración de los espacios más íntimos conectados a sentimientos y sensaciones representados con el fin de comunicar lo que inquieta a quien lo ejecuta. Cada imagen lograda es un ejercicio que intenta conectar el mundo interior del artista con los códigos de su entorno, es semiótica que diagnostica la vida en sociedad y los niveles alcanzados en un proceso por demás complejo pero necesario de comunicación.
Mirar el arte es dirigir la vista hacia un elemento, observarlo, explorarlo, registrarlo, relacionarlo, informarse sobre el autor, su relación de convivencia y afectos con su tiempo y la gente, sus aptitudes y actitudes ante lo convenido, su proceso que le sostiene en un ámbito de libertad, de creatividad, rompiendo con patrones repetitivos con fines tan diversos como artistas existen.

Licenciada en Artes Visuales Gladys Calzadilla

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